Hablando con la pared sobre: ¿Por qué mis amigos quieren ser funcionarios? 03/11/2009
Si digo que un 5% de mis amigos piensan en ser empresarios algún día, es que soy muy optimista.
Esto evidentemente es malo, pero, ¿porque es así? ¿Por qué mis compañeros de España quieren ser funcionarios?
En España, el país de la siesta, se ha vendido la idea de que es posible ganar cosas haciendo poco, o incluso sin hacer nada. Así pues, la cultura del sacrificio, del esfuerzo, para obtener resultados satisfactorios, se ha desprestigiado.
Y es que el problema de todo esto reside en los mecanismos educativos.
Cuando los padres le dicen a su hijo de 10 años que si aprueba el curso le regalaran la bici que tanto desea, esta bici sólo se la deben regalar si aprueba el curso, de lo contrario el estimulo de dicha persona para lograr objetivos va a ser mínimo, ya que la relación sacrificio premio queda desprestigiada al obtener la bici en verano indiferentemente de su resumen académico.
Podemos encontrar muchos más ejemplos cómo este, como por ejemplo cuándo un profesor aprueba a un alumno aun habiendo suspendido los exámenes, o cómo un funcionario cobra un sueldo a final de mes indiferentemente de su productividad.
Entonces, aparecen muchas preguntas del estilo:
¿Por qué el gobierno no deja de tirar dinero con planes estúpidos y trabajan en mejorar la educación?
¿Por qué no dejamos de idolatrar a Messi o Cristiano Ronaldo y nos fijamos en la carrera de Amancio Ortega?
¿Por qué no se invierte dinero en dar soporte a emprendedores?
¿Por qué los jóvenes son tan poco ambiciosos y tienen tan poco sentido de responsabilidad?
Y es que claro, quién es el loco que se arriesga al fracaso, que arriesga su dinero, su tiempo y salud, pudiendo tener un trabajo dónde el rendimiento no es una variable que se tome en cuenta.
De hecho, más os diré… ¡estoy pensando en hacerme funcionario!
Es la gran odisea.
Si al problema del desprestigio de la cultura del esfuerzo le añades el que muchas personas que creían en el esfuerzo se han visto en parte engañadas debido a la escasez de recompensa encontrada por una imposibilidad de estabilidad en su vida diaria, pues se puede entender el porqué de que muchos quieren ser funcionarios.
Con esto me refiero a personas muy válidas y preparadas, que han sacrificado mucho estudiando y formándose para al final, con 30 años tener que mendigar 900 euros entre varios trabajos con largas jornadas laborales.
Al final, la gente se cansa y decide aprovechar sus capacidad intelectual para hacese un huequito con un trabajo que será estable y le permita, si el país no se va a pique, comer y dormir caliente el resto de su vida. Y una vez que tenga mi huequito y esa cierta seguridad, YA EMPRENDERÉ!. Y no neceseriamente una actividad empresarial, sino unas lecciones de guitarra con las que siempre soñé, una actividad deportiva que siempre me atrajo, un libro que nunca escribí etc, etc,etc.
Lo de emprender está muy bien; pero no todo el mundo vale ni le interesa eso. Hay personas que prefieren tener una rutina diaria con cierta seguridad y sin más complicacioines. Y menos mal que es así!! Menos mal que existe gente que le da por pensar y sacar nuevas ideas adelante con tesón y menos mal que existen hormiguitas que con su trabajo rutinario y diario, hacen posible que la maquinaría siga funcionando.
Por cierto, he llegao hasta aquí por http://www.oquipo.es. Suerte con el proyecto. Yo inicié uno parecido y por diferentes razones estoy pensando en abandonarlo. Lo tengo parado hace un mes. No sé si el echo de querer prepararme a oposiciones de secundaria y ser funcionario, tiene algo que ver.
1saludo
David